Qué ver y dónde comer en Roma: día 2

En este post os comento qué ver, qué hacer y dónde desayunar, comer y cenar en vuestro segundo día en Roma.

Introducción

En entradas anteriores hemos visto:

En el post de hoy, por su parte, os voy a aconsejar qué ver, qué hacer y dónde desayunar, comer y cenar en vuestro segundo día en Roma.

Qué ver en Roma (día 2)

Nos levantamos en el Babuino Mini Loft, del que ya os hablé en Cómo llegar y dónde alojarse en Roma, y, tras desayunar, no dejéis de leer más adelante el apartado «Dónde comer en Roma», dirigimos nuestros pasos hacia los Muesos Vaticanos.

El trayecto es muy agradable, y se puede ver desde fuera el Castillo de Sant´ Angelo, del que os hablaré más adelante, el puente con el mismo nombre, y la Basílica de San Pedro.

Museos Vaticanos y Capilla Sixtina

Al igual que os comenté cuando os hablé del Coliseo, os recomiendo que compréis (e imprimáis), las entradas de los Museos Vaticanos de manera anticipada por Internet. Nos os podéis ni imaginar las colas que se forman para entrar, y llevando vuestros tiques os las ahorraréis.

Mucho ojo porque existen bastantes webs en las que se venden entradas que parecen oficiales del Ayuntamiento de Roma, pero no lo son. Pertenecen a agencias turísticas y sus precios suelen ser más caros.

La página en la que podéis obtener las entradas de los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina es ésta. Su precio es de 24€ (entrada con guía) + 4€ (tasas por la compra anticipada online) = 28€ por persona.

Cuando lleguéis, tenéis que validar vuestras entradas en una taquilla, es bastante rápido.

En nuestro caso, la guía era una señora italiana bastante mayor que no hablaba del todo bien el español. No paraba de toser sobre su micro, con lo cual parecía que nos estuviera tosiendo en la oreja. Además, se detuvo bastante en detalles menores al principio y, al final, tuvo que correr porque se pasaba del tiempo de la visita. Por todo ello, quizá no volvería a contratar la visita con guía.

A pesar del incidente anterior, y de la cantidad exagerada de turistas que había, vale la pena visitar los Museos Vaticanos por ver la escultura de Laocoonte y sus hijosLa escuela de Atenas (de Rafael) y la Capilla Sixtina (de Miguel Ángel), entre otras increíbles obras patrimoniales. Si os gusta el arte como a mí (Historia del Arte fue mi asignatura preferida en el instituto), es una experiencia que jamás olvidaréis en la vida.

(Pigna)

(Torso Belvedere)

(Laocoonte y sus hijos)

(La Escuela de Atenas)

(El mismísimo Rafael observando al espectador desde su célebre obra).

(Apolo de Belvedere)

(El Juicio Final)

(Bóveda de la Capilla Sixtina)

(Escalera de Bramante)

Castillo de Sant´ Angelo

Después de comer, no dejéis de leer el siguiente apartado «Dónde comer en Roma», os aconsejo  visitar el Castillo de Sant´ Angelo, porque está muy próximo.

Aquí os dejo el enlace para comprar las entradas por anticipado. Os adelanto que cuestan 16€ por persona.

No es que sea el castillo más espectacular que he visto, pero merece la pena visitarlo. Además, ofrece muy buenas vistas panorámicas de la ciudad.

Dónde comer en Roma (día 2)

Desayuno: Caffè Monte d´Oro

Al igual que en la entrada anterior, os recomiendo que no os la juguéis y que vayáis directamente al Caffè Monte d´Oro (C/ Largo Monte d’Oro, 91, 00186), situado junto a un pequeño mercado de abastos. Dos capuchinos, dos piezas de bollería y un sándwich mixto enorme para compartir: 6€ todo.

Comida: Ristorante dei Musei

En nuestro caso, como salimos a las 14:00 de los Museos Vaticanos y a las 16:30 teníamos la visita al Castillo de Sant´ Angelo, no queríamos irnos lejos de la zona. Lo malo: que teníamos claro que  en esa zona tan turística nos iba a salir cara la comida.

Buscamos en San Google y encontramos un sitio al que las reseñas valoraban muy bien: Ristorante dei Musei (Via Santamaura, n. 5, 00192, con horario de 12:00 a 16:30). Tuvimos que hacer un poco de cola pero la suerte corrió de nuestro lado y nos dieron una mesa en la terraza.

Como el camarero nos trajo la bebida y tardaba en salir la comida, salió el dueño y gesticulando exageradamente al puro estilo italiano, empezó a decirle (en italiano), que cómo nos tenía sin comer nada, que nos sacará al menos algo de salami. Y así lo hizo, y no nos lo cobraron, por cierto.

Para comer pedimos unas tostas con tomate a rodajas y pasta, que la servían en la mesa directamente en una sartén. Mi carbonara estaba buenísima.

Los dueños no paraban de acercarse para asegurarse de que todo estaba en orden y que estábamos bien.

Cuando terminamos de comer, comenzamos a preguntarle al camarero qué había de postre pero la dueña (creo que esposa del otro señor), que parecía una auténtica siciliana (pelo teñido de rubio recogido con pinza enorme de los chinos, sombra de ojos hasta las cejas de azul intenso, camiseta con estampado de leopardo con lentejuelas en los hombros, y riñonera atada a la cintura para cobrar en metálico), exclamó dándose un golpe en el pecho: «No! io se lo preparo!».

Pues bien, no sacó un platos con distintos postres caseros que no nos los pudimos terminar.

Encima, el dueño se vino arriba y, como si estuviéramos celebrando algún día especial, empezó a repartir por las mesas de la terraz, vasos de chupito y botellas de limoncello. Y no bastante con eso, ordenó al camarero que sacara copas y se puso a llenarlas de champán, varias veces.

Una locura.

Pues bien, a la hora de pagar, costaba todo 42€ y la dueña, riñonera al cinto, dijo algo así como que no tenía cambio y que con darle 40€ estábamos en paz.

El sitio de verdad que es súper auténtico y todo un descubrimiento. Me reí lo que no está en los escritos. Eso sí, ahora trato de recordar la visita al castillo y la recuerdo con una pequeña nebulosa etílica sobre mi cabeza.

Cena: Pizzería da Baffetto

En esta ocasión, os recomiendo ir a cenar a una auténtica pizzería tradicional italiana, de toda la vida: Pizzería da Baffeto (Via del Governo Vecchio, 114, 00186 ). En nuestro caso, tuvimos que hacer bastante cola, porque el sitio no es muy grande, pero mereció la pena: la pizza artesanal estaba muy buena.

¿El precio? Una pizza para compartir y un par de cervezas 24€.

Un dulce capricho: Gelateria del Teatro

En la entrada anterior os recomendé Dar Filettaro como sitio para cenar (sin duda una de las mejores cosas de nuestro viaje a Roma). Pues bien, en la mesa de al lado había una chica de Berlín que hablaba perfectamente el castellano porque era profesora de español.

Después de preguntarnos cómo habíamos descubierto nosotros ese restaurante tan recóndito, nos sugirió tomar un helado en otro de los sitios más típicos y no muy conocidos de Roma: la Gelateria del Teatro (Via dei Coronari, 65/66, 00186). Así que, cuando terminamos nuestra pizza, fuimos hacia allí, nos compramos unos cucuruchos (creo recordar que costaron unos 6€ los dos) que, realmente, estaban muy buenos, y volvimos paseando hacia nuestro apartamento, el Babuino Mini Loft, para un merecido descanso.

Mapa con todos los lugares mencionados

A continuación comparto con vosotros un mapa que he creado con todos los lugares que he mencionado anteriormente: tanto los monumentos para visitar como los lugares para comer, en el segundo día en Roma.

Reflexión final

Como habréis podido observar, en este segundo día hemos visitado muchas menos cosas que en la anterior jornada, pero hemos ido a dos lugares importantes que requieren de bastante tiempo: los Museos Vaticanos y el Castillo de Sant´ Angelo, sobre todo el primero.

Aprovecho para recomendaros que nos os desesperéis mucho con las hordas de turistas, al fin y al cabo ellos están haciendo lo mismo que vosotros. Quizá podéis aprovechar las colas o los tramos en los que tendréis que ir «procesionando» para practicar algún ejercicio de meditación.

Y a vosotros, ¿qué salsa os gusta para acompañar la pasta?, ¿tenéis algún artista/obra preferido/a?

Os animo a seguir mi día a día y mis viajes en Instagram @soylorenasolis

Namasté

Pinéalo para después

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *