Qué ver y dónde comer en Roma: día 1

En la entrada hoy os voy a dar una serie de consejos acerca de qué ver, qué hacer y dónde desayunar, comer y cenar en vuestro primer día en Roma.

Introducción

Anteriormente vimos cómo llegar y dónde alojarse en Roma. En el post de hoy, sin embargo, entramos en materia y os ofrezco una serie de consejos acerca de qué ver, qué hacer y dónde desayunar, comer y cenar en vuestro primer día en Roma.

Os adelanto que va a ser un día largo y, dependiendo en la época que vayáis, caluroso. Así que os aconsejo que llevéis un calzado y ropa cómoda, protector solar, y una botella de agua que podréis rellenar en algunas de las muchas fuentes que encontraréis en vuestro recorrido por la ciudad.

Qué ver en Roma (día 1)

Antes que nada, quiero deciros que no os apabulléis con la cantidad de sitios que os voy a mencionar. Son muchos, sí, pero todos están bastante cerca entre sí y da tiempo a todo.

Monumento a Víctor Manuel II o «La máquina de escribir»

De camino al Coliseo se pueden varios monumentos (sin entrar en ellos). El primero es el Monumento a Víctor Manuel II, también conocido como «La máquina de escribir».

Columna de Marco Aurelio

El siguiente punto de interés es la columna de Marco Aurelio, prácticamente igual que la de Trajano, y muchísimo menos concurrida, en la que podréis observar bien los magníficos detalles de sus relieves.

Foro de Trajano

Ya muy cerquita del Coliseo encontramos el Foro de Trajano en el que podemos ver, además la famosa columna, otros espectaculares monumentos. El paseo por la zona es una maravilla.

 

Arco de Constantino

Junto a la entrada del Coliseo encontramos el Arco de Constantino. Un lugar fantástico en el que aguardar hasta que sea la hora de entrar al anfiteatro.

Coliseo

Y llega el momento de visitar el Coliseo por dentro. Os recomiendo que compréis (e imprimáis), las entradas de manera anticipada por Internet. Nos os podéis ni imaginar las colas que se forman para entrar, y llevando vuestros tiques os las ahorraréis.

Mucho ojo, existen muchas webs que parecen oficiales del Ayuntamiento de Roma en las que se venden entradas, pero no lo son. Pertenecen a agencias turísticas y sus precios suelen ser más caros.

La web en la que podéis obtener las entradas del Coliseo es ésta. El precio de la entrada es de 14€ y, además del anfiteatro con audioguía, incluye el Foro Romano y el Palatino.

Foro Romano

Salimos del Coliseo y nos dirigimos hacia la entrada del Foro Romano que está muy cerca. Como os he comentado en el apartado anterior, el precio de la entrada incluye la visita al Coliseo, al Foro y al Palatino.

En este caso, como a pesar de tener el tique tuvimos que hacer bastante cola para entrar, sólo dimos un paseo por el Foro porque queríamos aprovechar el día y ver otros monumentos que nos parecían de mayor interés que el Palatino. Aún así, si hubiésemos dispuesto de más tiempo, nos hubiera gustado verlo.

Boca de la Verdad o Bocca della Verità

Salimos del Foro Romano y hacemos una última parada, antes de comer (podéis ver más abajo el apartado de «Dónde comer en Roma»), para ver la Boca de la Verdad o Bocca della Verità.

Introducir la mano en la famosa piedra es gratis, aunque hay que dejar «la voluntad» en una caja de donativos. Hay que hacer un poco de cola, nosotros tardamos unos 20 minutos más o menos, pero vale la pena con tal del que el guarda te haga la foto de rigor.

Isla Tiberina

Después de comer, os aconsejo aprovechar la tarde e ir a dar un paseo por la Isla Tiberina o, como yo la apodé «Tiberáilan» (Tiber Island).

La construcción que hay en la isla tuvo varios usos y, según tengo entendido, era allí donde «alojaban» a los enfermos de peste. En la actualidad alberga el Hospital de San Juan Dios.

Una curiosidad: en una de las rocas hay tallada una serpiente, símbolo de Asclepio (o Esculapio), Dios de la medicina, y parece ser que es el lugar en el que se utilizó por primera vez esta representación. Adelanto que no es fácil encontrarla si no sabes que está allí.

Panteón de Agripa

A continuación podéis ir al Panteón de Agripa. La cola avanzaba bastante rápido y la entrada es gratuita. Todo ventajas.

Sin duda, una de las cosas que más me impresionó del viaje a Roma fue la cúpula de este monumento. Simplemente, espectacular.

Fontana de Trevi de día

Seguidamente, porque está muy cerquita, podéis acercaros a la Fontana de Trevi. No voy a negar que suele estar a rebosar de gente y que cuesta un mundo acercarse para lanzar una moneda y pedir el deseo. Pero, a pesar del bullicio, es muy impresionante verla por primera vez.

El descanso del Guerrero: de vuelta al loft

En nuestro caso, muertos de cansancio, decidimos volver al apartamento para echarnos un rato, darnos una necesaria ducha, y cambiarnos para cenar. Recordad que tenéis toda la información sobre el alojamiento en la entrada anterior: cómo llegar y dónde alojarse en Roma.

Realmente, la cama era comodísima.

Escaleras de la Plaza de España

Una vez repuestos, nos acercamos a la Plaza de España que, al fin y al cabo, la teníamos a dos minutos andando. Aprovechando el rebufo de la siesta recién echada y la ducha revitalizante, nos propusimos la ingente tarea de subir la magnífica escalinata que, en esa época del año, estaba preciosa adornada con flores.

Obelisco de la Plaza de la Minerva

Y ahora sí, comenzamos de nuevo el recorrido para descender a la zona del Trastevere para cenar en un sitio muy especial que podéis ver un poco más abajo.

De camino podéis ver el Obelisco de la Plaza Minerva, que resulta bastante curioso por la talla del elefante. Según he podido saber, su peculiar diseño se inspira en una de las frases grabadas en la columna: “se necesita una mente robusta para mantener una sabiduría sólida”.

Plaza Navona

La Plaza Navona es, simplemente un lugar lleno de vida, de edificios de gran valor artístico, fuentes, esculturas… Indispensable pasear por ella y dejarse contagiar por su energía vibrante.

Campo de´ Fiori

El Campo de´ Fiori, o «Plaza de las Flores», como yo la apodé en honor a la Plaza de las Flores de nuestra Murcia, es el mejor sitio para sentarte a tomar algo y descansar un rato, ya que el lugar está lleno de terrazas, y como muestra un botón.

Fontana de Trevi de noche

Y después de cenar magníficamente, y de ir arrastrando los pies, literalmente, no dejéis de pasar de nuevo por la Fontana de Trevi para verla de noche… Particularmente, no sabría decir cómo me gusta más, porque así iluminada también es muy espectacular.

Dónde comer en Roma (día 1)

Desayuno: Caffè Monte d´Oro

La primera mañana nos levantamos y como estábamos alojados a dos minutos andando de la Plaza de España, pasamos a verla. Fue un lujo poder disfrutar de ella temprano con poquitos turistas.

No os voy a engañar, el primer día desayunamos en un sitio cerca del apartamento y no nos gustó demasiado: estaba a reventar de romanos trajeados, mujeres y hombres de negocios, que pedían a voces un solo corto de café, se lo bebían de trago (cual chupito), y seguidamente solicitaban un vaso de agua y se marchaban.

Estaba muy concurrido y el desayuno tampoco es que fuera ninguna maravilla. Creo que nos cobraron 10 ó 12 euros, así que he decidido olvidar selectivamente el nombre. Supongo que es lo que tiene tomar algo en un local situado cerca de un sitio tan turístico y en plena zona de negocios.

Pero el segundo día descubrimos un sitio maravilloso (gracias gente que contribuís con vuestras reseñas en Google), llamado Caffè Monte d´Oro. Su dirección es: Largo Monte d’Oro, 91, 00186, y está situado junto a un pequeño mercado de abastos.

Tomamos dos capuchinos, dos piezas de bollería y un sándwich mixto enorme para compartir y nos costó tan sólo 6€ todo. Así que al día siguiente desayunamos en el mismo lugar.

Comida: Trattoria Da Enzo al 29

Mientras esperábamos en la cola de la Bocca della Verità, buscamos en las reseñas de Google algún sitio cercano para comer. Encontramos uno con un nombre muy peculiar: Trattoria Da Enzo al 29, situado en Via dei Vascellari, 29, 00153.

Todas las críticas eran buenas, demasiado buenas diría yo, y eso me hizo desconfiar. Pero como ya era tarde, decidimos acercarnos. La primera sorpresa fue que era el único restaurante de la zona con cola para coger mesa. Muy importante: no olvidéis decirle al camarero que os apunte en la lista.

Tuvimos que esperar un rato, unos 20 minutos-media hora más o menos, pero os puedo asegurar que valió la pena. No he probado en mi vida una pasta mejor como la de allí. Yo me pedí unos macarrones a la carbonara y estaban, simplemente, espectaculares. La pasta no podía estar más en su punto y la panceta estaba crujiente a la par que jugosa. De postre pedí un tiramisú y dudo que vaya a probar en mi vida uno como ese.

Los dos platos de pasta, dos cervezas y los dos postres nos costaron 44,50€. Puede parecer algo caro pero os aseguro que merece la pena.

Cena: Dar Filettaro

Que el Señor me perdone por lo que voy a hacer… Dar Filettaro es uno de esos lugares que casi nadie conoce y que te hace sentirte entre dos aguas. Por un lado, quieres clamar a los cuatro vientos, como estoy haciendo yo en este momento, su existencia, para que todo el mundo sepa de él y lo disfrute, pero, por otro, quieres ser egoísta y que sea tu secreto mejor guardado para que no se convierta en un lugar turístico y se mantenga por siempre igual.

En fin, por más que quiera, no puedo dejar de hablaros de este maravilloso lugar. Es un restaurante de barrio, de los de toda la vida, pequeño, muy pequeño, cuya especialidad es el filete de bacalao rebozado. Básicamente sirven eso, con algunos brotes para acompañar y vino (blanco o tinto) que te sirven de unos grifos que tienen allí. La carta es muy muy escueta.

Os aconsejo reservar o ir temprano porque tienen muy poquitas mesas, el local es pequeño, de hecho la gente del barrio lo que hace es comprarse el filete para llevar: se lo lían en un papel y se lo van comiendo por el camino.

Está, simplemente, delicioso, y el vino también muy bueno. Nos costó: dos filetes, un plato de brotes con salsa de anchoas (buenísimos) para compartir, y una jarra de vino blanco, 23,50€. Sin duda, una de las mejoras cosas del viaje a Roma.

Mapa con todos los lugares mencionados

A continuación comparto con vosotros un mapa que he creado con todos los lugares que he mencionado anteriormente: tanto los monumentos para visitar como los lugares para comer, en el primer día en Roma.

Reflexión final

Sé que son muchas cosas para ver en un día y que quizá podría dejarse algo para las jornadas sucesivas pero, en nuestro caso, nos dejamos llevar por el entusiasmo de estar en Roma y claro, como todos los monumentos están cerca entre sí… te invita a no dejarte nada sin ver. Eso sí, por la noche caímos rendidos en la cama.

Os invito a que no os perdáis los consejos sobre qué hacer y dónde comer en vuestro segundo día en Roma y mi lista de imprescindibles de viaje y de productos para el cuidado personal.

Y vosotros, ¿sois de los que guardáis en secreto los lugares/restaurantes especiales?, ¿intentáis combinar ocio y descanso?

Os animo a seguir mi día a día y mis viajes en Instagram @soylorenasolis

Namasté

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